En la arena se deshace la dureza de tus manos, amor.
En el agua se disuelve el dolor de tu pecho,
el sabor de tus besos, la amargura de tu voz.
Mírame, que de tu lado no tomo un paso,
Que de tu boca tomo el fruto y de tus ojos, el silencio.
Guardaré en mi pecho las estrellas de tu cielo,
para que no se quiebren más.
Guardaré en tus brazos mis hombros,
y no dejaré que el viento nos aparte, nos azote.
En la arena se deshace la dureza de tus manos,
de tus huellas, amor.