Hay algo que nos envuelve y nos acuna.
La misma materia-energía que nos conforma
pero en una especie de tejido membranoso,
imperceptible y moldeable.
Todo cuanto se mueve dentro
y a través de este tejido
no es más que una extensión del mismo.
De cierta manera se entrelaza y se amplifica,
se esparce en sonido,
En vibraciones que conforman
la música del universo y de la vida misma.