Ya no existe tiempo al que puedas robarle suspiros ni minutos;
No existen pasos que puedan llevarte hasta donde ya has llegado.
Camina despacio, descalzo, sin prisa. Todo lo que puedes ver es lo que ya no duele.
Deten tu mirada y tus pensamientos. No existen malos días, sólo malas caras. Sonríe y sigue caminando.
No cargues lo que no te pertenece, no pienses lo que te detiene; fluye y deja fluir.
Aférrate a lo que amas y ámalo hasta el final.