sábado, 30 de julio de 2011

Nada

Hasta hace unos momentos estas páginas no me pertenecían, y no me pertenecen; ni ellas, ni nada, ni nadie.
Solía mantenerme quieta, con los pensamientos intactos y las manos llenas de nada.
Solía aferrarme a cada piedra, esperando que ningún reflejo me regresara con vida a estas calles. Sin embargo, aquí estoy. Ya no hay palabras invisibles, ni espectros de los tragos amargos. No hay nada.
Paso los días bebiendo sorbos de las pocas memorias que me quedan. Ninguna buena.
Y es que desgastamos los pies hasta que ya no podíamos caminar, desgastamos las palabras hasta que no había nada más que decir. Sólo silencios inconclusos.
Vivimos sin tiempo, sin cargas. No fuimos ni felices ni infelices.
Estas páginas no me pertenecen, nunca lo hicieron, ni tú, ni nada, ni nadie.